5 lecciones en 5 años gestionando un centro de entrenamiento

Tabla de contenidos

Introducción

Y de este aventura escribo hoy, y te resumo 5 lecciones que te podrían ayudar o que, si más no, intentan hacerte pensar y coger perspectiva sobre lo que implica emprender abriendo un centro de entrenamiento. Para mi son muchas más las lecciones, y aunque podría hablar muy largo y tendido de muchas más, os dejo las que creo que todos tenemos más a mano.

Este artículo lo puedes escuchar en formato podcast en el episodio número 54 de CFSC Spain podcast. Os recomiendo encarecidamente que si quieres un toque mucho más personal y natural, lo escucheis.La verdad es que es un episodio sin casi guión donde me abro de forma muy íntima de lo que ha supuesto esta aventura del emprendimiento para mi.

Leccion 1. El entorno personal y saber pedir ayuda.

Cuando la idea del CEI me vino a la cabeza, lo primero que hice fue hablar con mis padres. Busqué lo más rápido que pude su aprobación, que, aunque no sean expertos en la materia, me ayudó a poner sobre tierra mis ideas. De ellos obtuve dos cosas, las cuales las dos son igual de importantes: soporte emocional y soporte económico.

El soporte emocional que venga de tus padres o amigos o pareja, para mí fue determinante. Los altibajos son (y serán) muy frecuentes, junto a las dudas del proyecto. Todo el curro técnico venía de mí, pero sin su disponibilidad para hablar, desahogarme y sacar las mierdas de mi cabeza hubiera sido difícil.

En cuanto al soporte económico, entiendo que no hace falta que me extienda mucho. Emprender en España en general, y en especial, en nuestro sector, es difícil. Son muchas las burocracias que te piden para abrir un espacio físico (permisos de obras, adecuación, licencias, obras, etc.). Todo se traduce en dinero y más dinero. En mi caso personal, ellos me ayudaron para darme un impulso y poder empezar. De no ser así, seguramente una opción hubiera sido ir al banco (que para eso están a veces), aunque seguramente la presión que hubiera tenido hubiera sido el doble.

En la parte de soporte emocional, me gustaría hablar de que no tardes tanto como yo en pedir ayuda psicológica. Perdí peso, energía y vitalidad en todo el proceso. Tardé demasiado en entender que la carga emocional para mí era grande y eso supuso muchos problemas personales. Por lo tanto, si vas a emprender un proyecto parecido al mío, infórmate y ten a mano alguno o alguna profesional de la salud mental para que te dé herramientas para llevar mejor este proceso.

Resumen: aprovecha el entorno personal y deja que te cuiden. Y pide ayuda a psicólogo/a para tener más herramientas para afrontar todo lo que vendrá.

Lección 2. No pierdas tu identidad propia

Si me lees, quizás me conozcas por “coachtorras”, el problema surge cuando yo mismo me identifico con este nombre más que con el mío, Jordi Torras Bartolí.

Para que te hagas una idea y te ponga en contexto, hace un par de años alguien me preguntó: “Oye Jordi, ¿y a ti qué te gusta hacer?”. Te prometo que me quedé quieto como una piedra y no supe responder hasta rebuscar con intensidad dentro de mí algunas cosas que sí me gustan: hacer rutas por la montaña, jugar al tenis de vez en cuando, cantar con una app (esto es secreto, haha), etc.

Pero no supe, al instante, qué responder. Estamos tan metidos en nuestro papel de entrenadores que apenas salimos de allí, y esto suele convertirse en un problema cuando te enojas o te sientas mal cuando estás fuera de tu trabajo.

Nuestra identidad como personas, como individuos, no puede estar totalmente ligada a nuestra profesión. Es obvio que todo es una rueda y se mezcla. Es obvio que no es malo que te agrade tanto tu trabajo que sientas que no trabajas, en eso estamos de acuerdo. Lo que no es tan obvio es que te pregunten qué te gusta hacer y no sepas responder.

Sal de la madriguera, explora cosas nuevas, lee sobre temáticas diferentes y date días de descanso, de hacer el perro y vivir un poco.

Resumen: si sientes que alguna vez no sabes qué responder a la pregunta de “¿qué te gusta hacer?”, párate y sal a pasear. Seguramente necesitas aclarar tus prioridades, o quizás necesitas ayuda, como comenté en el punto número 1.

Lección 3. Estudiar, leer y formarte sobre finanzas, ventas y márqueting

Va un entrenador feliz con sus 5 libros nuevos sobre biomecánica, fisiología y técnicas respiratorias. También va con su nueva certificación en técnicas de levantamiento olímpico. Y lo ves en redes sociales subiendo una foto sobre la formación que ha ido a hacer a 5000 km de casa.

Le preguntan un día, cuando se encuentra a un antiguo compañero de profesión: “oye, estás a tope eh, ¡debes tener muchos clientes para necesitar tanta formación!” A lo que el chico, mirando hacia un lado y un pelín nervioso responde: “Bueno, aún no tengo clientes, pero así cuando lleguen sabré mucho sobre aspectos técnicos y me diferenciaré de los demás”.

Y este es uno de los mayores problemas que existen en nuestra profesión. El afán de conocimiento técnico nos nubla la vista al objetivo real (y a veces políticamente incorrecto) de nuestra profesión: tener clientes, que te paguen y que lo sigan haciendo, para tener ingresos y vivir dignamente, es decir, ganar dinero (pasta, money).

Puedes saber muchísimo sobre entrenamiento, pero si no tienes clientes, nunca podrás aplicar lo aprendido. Incluso, puedes tener clientes y saber mucho, pero si no sabes mantenerlos enganchados a tu negocio, les va a dar igual si te vas a la Patagonia o a Alaska a hacer formaciones.

Ten una amplia base de conocimiento técnico, sí, pero también, una gran base sobre finanzas, ventas, marketing, redes sociales, etc. Saber integrar esto te llevará mucho más lejos. Son muchas las personas que veo en redes constantemente formándose, pero apenas los ves con clientes.

Resumen: lee y fórmate sobre marketing, ventas y negocios lo antes posible. Paga a un mentor o habla con alguien que esté donde quieras llegar a estar. Márcate temporadas un poco más “técnicas” pero de otras un poco más “business”.

Lección 4. Periodiza tu semana laboral y márcate alicientes durante el año

Hace relativamente poco acudí a una psicóloga para abordar algunos temas personales/profesionales. En una de sus sesiones, le expliqué que tenía ganas de hacer más cosas fuera de mi centro, pero que solamente las “podía” hacer durante los típicos festivos (navidad, agosto, etc.). Ella, viendo que soy una persona muy intensa y un poco obsesionada con mi trabajo, me recomendó que me marcara alicientes durante todo el año y dejara de esperar 3 o 4 meses en tomarme un respiro. Me lo relacionó con el entrenamiento: cuanto más rendimiento quieres sacar, mejor debe ser el descanso y la recuperación, y eso amigos, está muy descuidado en nuestro sector.

Desde esta sesión, decidir aplicar 2 tipos de breaks durante el año:

El primero es aprender a tener días bajos y días altos en cuanto a volumen de trabajo. Por ejemplo, sé que los lunes y los jueves son los días con más sesiones y más implicación con el centro, y los martes y miércoles, los dedico a crear contenido y a realizar 3 sesiones en grupo por la tarde, poco más. Los viernes, por el momento, los dedico plenamente a crear contenido o a hacer tareas pendientes en casa. Esto me ayuda a regular el ritmo, aunque la teoría y la práctica no siempre vienen cogidas de la mano, por supuesto.

El segundo tipo de break son las escapadas o las mini-vacaciones. Intento cada 2 meses como mucho tomarme uno o dos días extras de vacaciones (eso implica, claro está, intentar reorganizar la agenda con mis clientes), de modo que logro hacer fines de semana más largos de lo normal. Esto no quiere decir viajar, sino, por ejemplo, tener de viernes a domingo nada de carga de trabajo y dedicarlo a otras cosas y placeres. O, por supuesto, buscar una escapada con mi chica o mis amigos y pasar dos o tres noches fuera.

Sé que esto es bastante básico, pero te recomiendo que, en la medida que puedas, intentes diseñarte una semana ondulante en cuanto a intensidades y volumen de trabajo, así como planificar pequeños parones. De este modo, tus energías y motivación se verán recompensadas. No hace falta decir que esto dependerá mucho de la situación de cada uno y de sus condiciones laborales.

Resumen: como en el entrenamiento, intenta marcarte pausas semanales de trabajo o días intensos, medios y livianos. Esto te ayudará a no necesitar pausas o vacaciones tan largas y harás tu trabajo con más calma.

Lección 5. No tengas miedo al entrenamiento en grupo

Para terminar este artículo, te digo una creencia limitante que tenía desde hace muchos años: “el entrenamiento personalizado solo se da haciendo entrenamiento… Personal.” Pues sí, siempre y cuando pienses que esa es la única opción. Estamos en un momento social económico donde cada vez apostamos más por tener tiempo de calidad, pero eso pasa por generar ingresos de calidad y en ganar más dinero.

No quiero entrar en detalles, pero si puedes facturar 80 euros por sesión en vez de 50, ¿con qué te quedas? El tema es que los 80 los podrás hacer con grupos de 3 a 6 personas, y los 50 quizás con uno o dos clientes por hora. Si tu espacio te lo permite o si puedes adaptarlo, anímate a pasar del entrenamiento personal y empieza a ofrecer entrenamiento en grupo reducido. Quizás el simple paso de una a dos personas, sea suficiente.

Y no tengas miedo de lo que dirán, te aseguro que si por ejemplo ofreces a tus clientes de entreno personal probar de forma gratuita una sesión en grupo o en dúo, ellos mismos verán que es más divertido y animado sin perder sus adaptaciones individuales, a la vez, ya te digo que les gustará poder pagar 10,20 o incluso  30 euros menos por sesión. A muy malas, siempre les puedes preguntar mediante una encuesta.

Apóyate de nuestro sistema de entrenamiento basado en MBSC, te enseñamos cómo ofrecer un servicio altamente adaptable y flexible a cada integrante de los grupos sin entrar en detalles complicados o grandes pérdidas de tiempo.

Resumen: transicionar del entrenamiento personal al entrenamiento en grupo puede ser un salto que te cueste hacer, pero si te apoyas de un sistema claro de trabajo, tanto tú como tus clientes lo agradecerán, aparte, ganarás más dinero (si haces bien los números, claro).

Conclusiones

Cómo menciono al inicio, son muchas más las lecciones, pero te quería introducir algunas de las que más me han ayudado a avanzar en este sector. Es un sector difícil, con mucha competencia, pero te recomiendo de vez en cuando subir algunos pisos y mirar desde arriba, con otra perspectiva. Ojalá este artículo te haya servido para subir esas escaleras. Espero de corazón que alguna de estas lecciones te haya hecho reflexionar, aunque sea un poquito.

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